¿Qué pasa después de un concurso de acreedores?

¿Qué pasa después de un concurso de acreedores?

Un concurso de acreedores pueden solicitarlo empresas, tanto pequeñas como grandes, autónomos y, de acuerdo con la última reforma, personas físicas.

La ley obliga a todas las empresas en situación de insolvencia que haga prever su pérdida a pasar por este procedimiento de saneamiento financiero.

Es importante recalcar que existen dos tipos de concursos de acreedores: solicitud voluntaria o solicitud forzosa.

Si el concurso es voluntario, el deudor conservará las facultades de administración y disposición sobre su patrimonio. No obstante, el ejercicio de estas queda sometido a la intervención de los administradores concursales, a través de su autorización y conformidad.

Si la situación lleva a una solicitud forzosa, se suspenderá el ejercicio por el deudor de las facultades de administración y disposición sobre su patrimonio y se le sustituirá por los administradores concursales.

En este último supuesto, será el administrador concursal quien controlará y decidirá con carácter único las actuaciones a emprender durante la tramitación del concurso. El administrador de la sociedad cesará de su cargo y no conservará ninguna facultad de dirección o administración de la sociedad.

¿Qué sucede tras el concurso de acreedores?

El administrador puede ampliar los periodos de la deuda. En este supuesto, se puede ampliar el plazo de cinco a diez años el propósito de reducir la cuota mensual. También es posible negociar una reducción de la misma o incuso paralizar su pago durante un tiempo determinado.

Después de este proceso de negociación de deudas, se firma un concurso de acreedores. Este no es más que un documento en el que se recogen nuevos plazos y las nuevas cantidades a pagar. Tras esto, en teoría, la empresa debe poder continuar su actividad con normalidad, pagando poco a poco su deuda y generando los suficientes ingresos para sanear su situación a largo plazo.

Con un concurso de acreedores se pueden dar dos casos:

  • La empresa consigue seguir adelante y evitar la bancarrota
  • En el peor de los casos, cuando la situación de insolvencia es tan grave que no tiene solución, el empresario podrá decidir poner fin a la actividad empresarial y liquidar el negocio.

Hasta ahora hemos hablado del caso de empresas, pero ¿qué ocurre con una herencia? En este supuesto corresponderá a la administración concursal el ejercicio de las facultades primordiales de administración sobre el caudal relicto, sin que pueda cambiarse esta situación.

Y, para terminar, ¿qué sucede si el concursado es una persona física? ¿qué sucede con su patrimonio, con sus facultades? ¿qué puede y no hacer? En este caso, el administrador concursal tomará posesión de sus bienes y le designará una pensión de alimentos para su subsistencia, siempre que haya bienes suficientes para satisfacer sus necesidades.

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